Mostrar mensagens com a etiqueta Coronavirus e Filosofia. Mostrar todas as mensagens
Mostrar mensagens com a etiqueta Coronavirus e Filosofia. Mostrar todas as mensagens

segunda-feira, 8 de junho de 2020

Coronavirus e Filosofia

 Coronavirus e Filosofia



Como a filosofia pode contribuir para o debate sobre a pandemia do coronavírus?

Os filósofos podem  ajudar-nos a entender os terríveis tempos em que vivemos

Desde o final de 2019, temos acompanhado a evolução de um novo vírus pelo mundo. Inicialmente, o coronavírus estava centralizado na China, mas, agora, vários países estão sofrendo com a pandemia. Isso porque não há imunidade no corpo humano para a doença, além de não ter nenhum remédio ou vacina combatê-lo.
É tudo muito novo, principalmente, o isolamento social. As pessoas estão presas em casa para proteger suas vidas, afinal, esse é o bem de grande valor que todos têm. O que temos certeza é que, quando tudo isso acabar e a vida puder voltar “ao normal”, na medida do possível, não seremos os mesmos.
A filosofia pode ajudar nisso? Talvez. Alguns filósofos têm sugerido para que a população enxergue o lado humanitário no meio desse caos porque é preciso contar com a ajuda um do outro para que tudo acabe logo.
Isso não apenas no sentido de se isolar em casa, mas, também, para ajudar quem precisa. Com as pessoas isoladas, muitas áreas acabam sofrendo economicamente, indivíduos ficam desempregados e famílias sem ter o que comer. É um efeito dominó.
No meio disso tudo, os filósofos mostram como a humanidade é pequena perante as coisas da vida e que não podemos ter o controle de tudo. A força para vencer algo invencível vem, justamente, da união e mobilização das pessoas.

Outra questão que pode ser positiva ou não, depende do ponto de vista, é que o isolamento é capaz de mudar as atitudes daqui para frente. Por exemplo, algumas pessoas viviam com outras em casa e não se conheciam totalmente. Conviver o tempo todo junto pode aumentar e fortalecer os laços.
Artigos filosóficos na pandemia

O debate atual já rendeu alguns artigos de filósofos contemporâneos, com opiniões diferentes sobre a pandemia de COVID-19 no mundo. Giorgio Agamben foi radical em demonstrar o que acha. Já Jean-Luc Nancy e Roberto Esposito foram mais realistas na luta contra o coronavírus.
Para Agambem, o vírus é uma desculpa para implantar o que ele chama de “Estado de exceção”. Para ele, o governo quer usar de sua soberania para conter e controlar as pessoas, nesse caso, obrigando a população a ficar em casa.
Já para Nancy e Esposito, não é hora de se preocupar com os riscos à democracia agora, e que, sim, as medidas são radicais, mas elas acabam, inclusive, com o equilíbrio do poder.
Agambem publicou outro artigo levantando um questionamento sobre o isolamento das pessoas. Como seria a vida em sociedade se todos se acostumassem a viver assim, apenas querendo sobreviver? Tudo seria perdido para ele: a política, as discussões e o emocional. Aqui, ele demonstra preocupação com o pós-pandemia.
Realmente, é importante pensar no que acontecerá depois, como serão as relações sociais. Mas para que elas tenham a possibilidade de acontecer no futuro, é preciso sacrificá-las no presente.
Outros problemas trazidos pelo vírus

O filósofo e psicanalista Slavoj Zizek chama a atenção para outro detalhe: o vírus trouxe ainda mais racismo e xenofobia, principalmente, com os infectados. A intolerância passou a acontecer com quem acaba doente.
É importante enxergamos esse outro lado que surge nas pessoas, que querem salvar suas vidas a qualquer custo, excluindo quem pode atrapalhar.
Reafirmação da Ciência

A pandemia, segundo Zizek, pode mudar o pensamento das pessoas, que voltam a acreditar na Ciência e na união do povo. Ajudaria a acordar e acabar um pouco com toda a filosofia anticientífica, que não tem sentido nenhum e só traz problemas.
Não se sabe quanto tempo a pandemia vai durar e como será depois dela. Mas há muito o que se refletir nesse período e, com a ajuda de alguns filósofos, é possível ter um viés moral de tudo.




24 de abril de 2020  
Por Henrique Gear SEO



Lola

segunda-feira, 6 de abril de 2020

Coronavirus e Filosofia





LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

Emilio Lledó: “Ojalá el virus nos haga salir de la caverna, la oscuridad y las sombras”

El filósofo reflexiona sobre el tipo de enseñanzas que se pueden extraer de esta crisis y subraya otras plagas como el deterioro de la educación, de la cultura y del conocimiento
Cuando todo son preguntas y miedo, la filosofía, el más esencial y uno de los más postergados de los saberes, es un faro que alumbra caminos en la noche. Y aunque él no se considera cosa tan importante como un faro —“sino una velita con poca cera”— el filósofo Emilio Lledó (Sevilla, 92 años) es una de las luces de referencia del pensamiento español. Bien a resguardo en su piso de Madrid, del que solo baja a comprar el pan y a llevarse algún chasco como ver que faltan sus latas de conserva preferidas en el supermercado de su barrio, nos atiende por teléfono para aportarnos sus serenas reflexiones sobre la insoslayable epidemia del coronavirus. Esta noche, un documental de La 2, dirigido por David Herranz y Alberto Bermejo para la serie Imprescindibles, repasa su biografía.

Pregunta. ¿Cómo está viviendo todo esto?
Respuesta. Bien, dentro de lo que cabe. No me aburro porque tengo la compañía de mis libros y leo. Dialogar con los clásicos es siempre una maravilla, y si cabe más aún en momentos de soledad. Me reconforta mucho en medio de este caos que no alcanzo a comprender.

P. ¿Con quién está dialogando estos días?
R. Con Homero, estoy releyendo su Odisea en griego. Y Misericordia, de Pérez Galdós. Y de cuando en cuando cojo el Quijote, abro por alguna página y lo leo. También acabo de leer El infinito en un junco, de Irene Vallejo, que es una pasada. Por lo demás, no me siento inspirado para escribir pero voy tomando algunas notas de cosas que se me ocurren sobre esta situación inaudita, inexperimentada.
Aviso —dice la web de la RAE—: la palabra inexperimentado no está en el diccionario. Ah, pero estamos hablando con Emilio Lledó, miembro de la propia Real Academia Española desde 1993, autor de Filosofía y lenguaje (1971), Lenguaje e historia (1978), Premio Nacional de Ensayo 1992 por El silencio de la escritura Premio Nacional de las Letras 2014, entre muchos otros altos reconocimientos que lo acreditan como un maestro de la lengua, y por tanto aquí no importan los avisos.
Debemos estar alerta para que nadie se aproveche de lo vírico para seguir manteniéndonos en la oscuridad y extender más la indecencia

P. Inexperimentada, dice.
R. Sí, no sé, se me ha ocurrido así. Creo que no existe, la he improvisado estos días. La experiencia es la esencia del conocimiento y esto es lo contrario a lo experimentado y a lo conocido. Es algo nuevo, es algo inaudito que nos desconcierta. Nunca habíamos pasado por algo así, yo nunca había experimentado esto que veo ahora mismo, mientras hablo contigo, mirando a través de la ventana de mi balcón. Veo una calle sin actividad por dónde pasa el autobús 28, y por allí a lo lejos solo veo a un señor que viene paseando a su perro, nada más. Cuando bajo a por el pan, me atiende una mujer con una mascarilla y guantes. Todo me causa gran extrañeza. Es así que, si el conocimiento lo trae la experiencia, lo que yo estoy haciendo estos días como filósofo es darle vueltas a qué tipo de conocimiento puede brotar de esta experiencia.

P. Estamos ante un vacío de sentido, ¿cierto? Como si viviéramos inmersos en una situación de irrealidad.
R. Esa es la sensación. Yo de niño viví la Guerra Civil española, vi la violencia en toda su brutal realidad, pero precisamente era eso, real. He oído las bombas estallar, he visto caer a un piloto en paracaídas, he visto el fuego de un combate aéreo en los cielos y también he percibido el olor de la muerte; eso lo he vivido yo, era la guerra, y sabíamos lo que había que hacer, ¿pero esto, qué es esto, dónde está aquí la violencia, qué es esta tranquilidad silenciosa que nos amenaza, ese peligro que no se oye, dónde está ese virus inodoro, incoloro e insípido?
En su apartamento, don Emilio habla y camina con el teléfono en la mano. Siempre ha habido una relación estrecha entre pensar y caminar. A los seguidores de Aristóteles, explica Lledó, les llamaban peripatéticos, en griego “los que pasean”. Para Kant su metódica caminata diaria fue indispensable para su quehacer intelectual. El filósofo español siempre ha sido un andariego y sus alumnos recuerdan que era un maestro que en clase prefería dialogar de pie.

P. Decía que no sabe qué brotará de esta experiencia.
R. Eso es. Le estoy dando vueltas. Ojalá que pase algo positivo. La esperanza, hijo, es que nos reinventemos para mejor, que maduremos como sociedad. Aunque no quisiera decir que seamos mejores, no me gusta ser moralista. Prefiero decir, simplemente, que seamos algo más, que después de esta crisis del virus intentemos reflexionar con una nueva luz, como si estuviéramos saliendo de la caverna de la que hablaba el mito de Platón, en la que los hombres permanecen prisioneros de la oscuridad y las sombras. Quisiera que sea así, como te digo, pero me preocupa que esto sirva en cambio para ocultar otras pandemias gravísimas, plagas como el deterioro de la educación, de la cultura y del conocimiento.

P. Apunta a la urgencia renovada de cuidar de lo público.
R. Más que nunca, es fundamental. El esfuerzo que están haciendo los hospitales es un ejemplo. En la Política de Aristóteles ya se decía que la ciudad, la polis en la antigua Grecia, tiene que tener un solo fin, el bien común. Sucede con la sanidad y con la educación, que desde mi punto de vista tiene que ser una y la misma para todos, y no debe estar marcada por clases económicas. Es clave cultivar la inteligencia crítica, y una situación como esta lo revela. Entre tanto exceso de información, de palabras refritas, y peor, entre tanta desinformación, el ciudadano debe ser capaz de plantearse las preguntas propias de una mente libre: quién nos dice la verdad, quién nos engaña, quién quiere manipularnos.
El ciudadano debe ser capaz de plantearse las preguntas propias de una mente libre: quién nos dice la verdad, quién nos engaña, quién quiere manipularnos

P. Este virus nos hace ahondar en lo político, y también en una cuestión existencial primordial: la muerte.
R. Sí, pero no debemos temerla. Yo ahora mismo veo por mi ventana las hojas de los árboles. Dentro de poco empezará a explotar la primavera, y en la próxima estación esas hojas se caerán y el año que viene saldrán otras. Esa es la continuidad de la naturaleza, y esa continuidad no nos es dada a los humanos. Pero sí nos es dada la de nuestros ideales, la continuidad futura de aspiraciones como la verdad, la justicia, la bondad, la belleza. Todo eso prosigue, aunque tú te vayas fuera de la Historia. Y también es consolador mirar la vida de uno y encontrar que en ella hay cierta coherencia desde el principio hasta el final. Recordar tu vida y no avergonzarte. Saber que te has podido equivocar, seguro, pero que nunca has hecho daño a nadie ni has intentado perjudicar a nadie. Yo estos días estoy reflexionando con el ánimo de escribir algunos de mis recuerdos, y me da la impresión de que soy el mismo que con 23 años se fue a Alemania con 6.000 pesetas en el bolsillo y una maletita. Siento que este hombre de 92 años es el mismo que aquel muchacho. Eso me reconforta.

P. Esto no nos vencerá.
R. En absoluto. Pero debemos estar alerta para que nadie se aproveche de lo vírico para seguir manteniéndonos en la oscuridad y extender más la indecencia. Sobrecoge ver el poder que tienen sobre nosotros ciertas personas disparatadas, pues un imbécil con poder es algo terrible. Deseo de verdad que esto nos sirva para algo como sociedad. Que propicie un nuevo encuentro con los otros en la polis, en la vida en común.

Madrid - 29 MAR 2020 
El País


                                                Lola

segunda-feira, 23 de março de 2020

Coronavirus e Filosofia


O QUE OS FILÓSOFOS DIRIAM SOBRE O CORONAVÍRUS?

PLATÃO: fiquem na caverna, porra!

NIETZSCHE: fique em casa, por mais difícil que seja suportar sua própria presença.
DESCARTES: habito, ergo sum.
HEGEL: tese: fique em casa; antítese: fique em casa; síntese: fique em casa.
HERÁCLITO: não se pega duas vezes o mesmo vírus.
BUDA: a paz vem de dentro de você mesmo. O vírus, de fora. Fique em casa.
ROUSSEAU: o homem é bom por natureza, mas o vírus o corrompe.
ARISTÓTELES: o vírus está apenas cumprindo seu papel no Cosmos ao infectar corpos.
SÓCRATES: a verdade sobre o vírus já está dentro de você. Tomara que o vírus não.
SANTO AGOSTINHO: a medida de amar é amar longe.
FRANCISCO DE ASSIS: onde houver vírus, que eu leve álcool gel.
PROTÁGORAS: o vírus é a medida de todas as coisas.
HANNAH ARENDT: para o vírus, matar é uma tarefa banal e cotidiana.
MARTIN LUTHER KING: I have a virus.
KANT: duas coisas me enchem a alma de crescente admiração e respeito, quanto mais intensa e frequentemente o pensamento delas se ocupa: o céu estrelado lá fora e eu aqui dentro.
VOLTAIRE: se o vírus não existisse, seria preciso inventá-lo.
FREUD: O vírus dá plena vazão a suas pulsões reprodutivas porque não é reprimido sexualmente, na infância, pela civilização.
JUNG: o medo arquetípico do vírus é uma herança entregue a nós pelo inconsciente coletivo.
WITTGENSTEIN: aquilo que não se pode contrair, não se pode transmitir.
MIKHAIL BAKHTIN: não há possibilidade de neutralidade, todo vírus é ideológico.
BERTOLT BRECHT: primeiro o vírus infectou os chineses, e você não disse nada, depois infectou os italianos, e você não disse nada, depois os espanhóis, e você não disse nada, agora o vírus te infectou, e você já não pode dizer nada.
JACQUES DERRIDA: o objetivo de todo vírus deve ser a desconstrução do corpo infectado.
BAUMAN: a maior evidência da sociedade líquida é sua dependência do álcool.
VILÉM FLUSSER: O dna do vírus não pode ser decodificado porque a escrita acabou.
FOUCAULT: esses métodos que permitem o controle minucioso das operações do corpo são o que podemos chamar vírus.
WALTER BENJAMIN: a reprodutibilidade excessiva e sem freios do vírus traz como consequência a perda de sua aura de sacralidade.
SIMONE DE BEAUVOIR: não se nasce infectado, torna-se infectado.
SARTRE: nada a retificar, o inferno são os outros.
PROVÉRBIO POPULAR: se o vírus não vai até a pessoa, a pessoa vai até o vírus.
MARX: trabalhadores do mundo, separai-vos.
OLAVO DE CARVALHO: o vírus é um idiota, eu sou um idiota. Na verdade nem sei o que estou fazendo aqui nesta lista, nunca fui filósofo, só faço mapa astral.
CRISTO: amai-vos uns aos outros ficando longe uns dos outros.
JUDITH BUTLER: o fato de esta lista ser composta por 95% de homens revela como a história da humanidade é a história da dominação patriarcal. Homens são o verdadeiro vírus.



Até Breve!


                                             Lola

sábado, 21 de março de 2020

Coronavirus e Filosofia





Coronavirus e Filosofia

Queridos alunos:
Quem são vocês segundo a filosofia dos seguintes filósofos apresentados?




Até breve!

                                                Lola
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...